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Animales

Como las abejas

By noviembre 11, 2019enero 21st, 2020No Comments

Como las abejas

 

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2018


Don Kiko con sus queridos bueyes.

 

 

Don Kiko Ramírez era un buen vecino, campesino y boyero, con quien conversábamos en el corredor de su casa hace muchos años. Nos llamaba la atención su sabiduría y su conocimiento de la naturaleza, de la agricultura y de la vida.

Don Kiko fue también un afamado sobador o masajista. Cuando alguna persona lo visitaba en busca de alivio de un golpe o de una torcedura, siempre estaba dispuesto, a cualquier hora, a servir y ayudar al prójimo.

Nos impresionaba el amor que tenía por su yunta de bueyes. Parecía que ese par de nobles animales le hacían más llevadera la vida en su viudez.

Después de 30 años, nos ha alegrado mucho encontrar a un hijo y a un nieto de don Kiko conservando sus raíces campesinas. Ellos, además de tener un cafetalito, siembran hortalizas y producen miel de abeja pura en su pequeña finca.

Así se ven las colmenas del nieto de don Kiko. La miel que producen está hecha con el néctar de las flores del café.

Ambos saben que cultivar la tierra ya no es tan rentable como otras actividades y oficios modernos. Pero eso no les hizo cambiar su forma de vida. Aunque significa un esfuerzo grande, buscaron cómo vender lo que producen, directamente y sin intermediarios, en las ferias del agricultor. Todas las semanas ofrecen productos frescos, de muy buena calidad y a muy buen precio para todos sus clientes.

El nieto, a quien desde muy joven le gustaban las abejas mieleras, decidió aumentar la cantidad de colmenas para producir más botellas de miel de buena calidad. Esos ingresos adicionales le han permitido, aunque estudió electromecánica, dedicarse completamente a la agricultura. Dice que aunque se trabaja duro y sin horarios, el campo, el aire libre y la constante relación con la naturaleza le ofrecen una vida personal y familiar más feliz.

Así como el abuelo apreciaba a sus bueyes, su nieto aprecia a las abejas, las alimenta y las cuida con esmero. Y es porque quien observa y llega a conocer cómo viven las abejas nunca deja de sorprenderse.

Abejas en un panal con miel. En esas celdas almacenan la miel.

Las abejas mieleras se alimentan del néctar, una sustancia dulce que hay en las flores. Con esa sustancia producen la miel, y con ella alimentan a sus crías. Al ir de flor en flor, las abejas llevan polen pegado en su cuerpo. De esa forma hacen que el polen pase de una flor a otra. El polen es un polvito que está en las flores. Son granitos muy pequeños necesarios para que se produzca la llamada polinización o fecundación, para que la planta produzca semillas y frutos. Muchos de nuestros alimentos se producen gracias a la acción polinizadora de las abejas. Sin ellas, las cosechas se reducirían mucho.

Las abejas, con su forma de trabajo, nos ofrecen un ejemplo de organización. En las colmenas donde viven, todas tienen algo que hacer. La abeja reina es la que pone los huevos. Los machos, también llamados zánganos, participan en la fecundación de la abeja reina.

Las obreras son el grupo más grande y puede haber miles de ellas en una colmena. Cuando son jóvenes, las obreras pueden hacer varias tareas a lo largo del día, como cuidar a las crías o atender a la reina. Cuando son un poco mayores, a veces ayudan a guardar el polen y después les puede tocar ir a cuidar la entrada de la colmena. Finalmente, cuando ya tienen más edad, se dedican a traer el néctar de las flores.

Algunos científicos se han dedicado a estudiar cómo hacen las abejas cuando en una colmena hay demasiadas abejas y algunas tienen que irse.

Entonces, muchas abejas salen de la colmena con la reina y se quedan un tiempo en un árbol o algún otro lugar. Cuando están ahí, algunas se van a buscar un buen lugar donde construir el nuevo panal. Son abejas con mucha experiencia en la búsqueda y recolección de néctar. Los científicos las llaman abejas exploradoras. Cada una se va en una dirección diferente.

Cuando se recoge un panal con miel, hay que separar la miel de la cera.

Cuando una de ellas encuentra un lugar que le parece bueno, como el tronco hueco de un árbol, se mete y lo explora. Puede pasar como una hora explorando el lugar. Después vuelve a la colmena y allí, con movimientos del cuerpo, les indica a las demás abejas en qué dirección está el lugar que encontró y si ese lugar es muy bueno o sólo regular.

Eso mismo hacen todas las abejas exploradoras que anduvieron buscando un lugar. Y todas las abejas van colocándose en la dirección del sitio que les parece mejor. Al final, apuntan con su cuerpo en una sola dirección. Rápidamente, todas salen en la dirección que eligieron y llegan al lugar donde construirán su nueva colmena.

Cada una de esas abejas tiene una función en el panal. Eso nos hace pensar que, de igual manera, cada uno de nosotros debería tener una función y un deber dentro de la sociedad. Si lo cumpliéramos a cabalidad todo caminaría mejor. Si todos los seres humanos viviéramos como las abejas tal vez nos preocuparíamos más por el prójimo, y en el mundo habría menos pobreza y menos conflictos.

Así como las abejas cumplen distintas funciones en su organización, para que las sociedades vivan en armonía no sólo son importantes los grandes agricultores y emprendedores. También son muy importantes los pequeños y los medianos.

Como las nobles abejas, el hijo y el nieto de don Kiko viven una vida sencilla y honrada. No piden nada a cambio de los grandes beneficios que le dan a la sociedad. Son personas dedicadas a su trabajo y representan un importante ejemplo para todos.

Han hecho suya una frase que hizo famosa el expresidente norteamericano John Kennedy. Él dijo una vez: “No pregunte qué puede hacer su país por usted; pregunte qué puede hacer usted por su país”.


Aquí vemos una abeja sobre una flor. Tiene muchos granitos de polen sobre su cuerpo. Al llevar el polen de una flor a otra, las abejas fecundan las plantas para que den frutos. Para evitar que las abejas se desorienten o se mueran, se debería usar la menor cantidad posible de venenos o insecticidas. Y, de ser posible, conviene mantener en los terrenos árboles y plantas que den flores. Eso servirá de alimento a las laboriosas abejitas.


Ver texto original del libro: