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Animales

El dragón de Komodo

By diciembre 6, 2019enero 29th, 2020No Comments

El dragón de Komodo

 

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2010


Un dragón de Komodo recién nacido.

 

 

Hace muchísimo tiempo se creía que en algunos lugares del mundo había unas serpientes gigantes que echaban fuego por la boca. A veces las dibujaban con alas. A esos monstruos de leyenda se los llamaba dragones.

Cuentan que en el año 1910 un avión cayó en una isla de Indonesia. Indonesia es un país formado por más de 15 mil islas, que está en el sur del continente de Asia. El piloto del avión se salvó. Después que lo rescataron contó que había visto unos garrobos gigantes, de cuatro metros de largo. Años después, unos norteamericanos consiguieron atrapar dos de esos animales y los llevaron vivos a los Estados Unidos. Los llamaron “dragones de Komodo”, por el nombre de la isla donde los habían atrapado.

La cabeza del dragón de Komodo es pequeña, y su mordida es débil. Pero los músculos de atrás de la cabeza son muy fuertes y con ellos jala cuando muerde para destrozar a sus presas.

Hoy en día se sabe que también en otras islas de Indonesia viven estos animales. Pueden medir más de 3 metros de largo y llegan a pesar más de 100 kilos. Comen carne podrida y también serpientes, venados y cuanto animal vivo se encuentran.

Son capaces de comerse una cabra o un cerdo enteros, sin masticarlos. Para eso tienen que abrir muchísimo la gran boca que tienen. Y poco a poco se lo van tragando como hacen las serpientes. Tienen un gran olfato, y pueden oler sangre o un animal muerto a unos 4 kilómetros.

Los dientes del dragón de Komodo son tan filosos que pueden cortar fácilmente el cuero más duro. Pueden pasar mucho tiempo sin comer. A veces comen sólo una vez por mes, pero en una sola comida, un dragón de Komodo de 50 kilos puede comerse un animal de 40 kilos.

Cuando muerde, el dragón de Komodo suelta un veneno que se mezcla con la saliva. Si muerde a un animal y el animal se escapa, lo más seguro es que el veneno le causará la muerte poco tiempo después. Cuando cazan un animal muy grande, a veces sólo lo muerden un poco y lo dejan ir. No gastan fuerza en pelearse con el animal, porque saben que el veneno lo matará. Después de muerto, lo huelen desde lejos, lo buscan y se lo comen.

 

En esta pintura antigua, aparece San Miguel Arcángel matando un dragón. En épocas antiguas, el dragón era un símbolo del demonio.

Algo muy curioso de los dragones de Komodo es que las hembras pueden tener crías sin aparearse con un macho. Cuando no se aparean, todas las crías son machos. Después, una hembra puede volver a tener crías apareándose con un macho, y en este caso las crías pueden ser hembras o machos.

Las hembras ponen unos 30 huevos en unos túneles que hacen en el suelo. También pueden usar los nidos que hacen algunos pájaros en la tierra. Entre 5 y 7 meses después nacen las crías. Nacen pocas, porque los pájaros, otros animales y hasta los mismos dragones de Komodo se comen los huevos. Los recién nacidos viven en los árboles unos 2 ó 3 años, hasta que son grandes y se puedan defender. Pues hasta los mismos dragones de Komodo grandes se los pueden comer. Mientras son pequeños, se alimentan sobre todo de insectos y lagartijas.

Algunas personas que cuidan dragones de Komodo en zoológicos dicen que pueden jugar y reconocen a quien les da de comer. Y que, aunque hay que tener mucho cuidado con ellos, no son más peligrosos que un perro bravo. Para que no ataquen, hay que tenerlos siempre bien alimentados. Los pobladores de las islas tenían la costumbre de echarles cabras y venados para que se alimentaran. Según su religión, los dragones de Komodo son antepasados humanos, que después de morir se han transformado en esos animales.

Hace unos años el gobierno de Indonesia hizo un parque nacional en las islas donde viven los dragones de Komodo. Y trajo de otro país a unos ecologistas para que fueran jefes del parque. Los ecologistas son personas que cuidan la Naturaleza y decidieron que en el parque, los dragones de Komodo vivieran salvajes y se consiguieran la comida por su cuenta. Por eso prohibieron que los vecinos los alimentaran.

El dragón de Komodo tiene una lengua muy larga, que se divide en dos. Acostumbran sacar la lengua al aire y después se la meten en la boca para olerla y así saber si hay comida cerca.

En el año 2007 un dragón de Komodo mató a un niño que andaba por la selva en la isla de Komodo. Los habitantes de la isla dicen que la culpa no es de los animales, sino de los ecologistas; dicen que cuando los alimentaban con cabras y venados, estos animales no atacaban a los vecinos. Ahora los dragones de Komodo están hambrientos y se acercan mucho a las casas y a veces hasta entran en ellas.

En la cabeza, el cuerpo y la piel, los dragones de Komodo se parecen un poco a los dragones de las leyendas. Además, a veces pelean entre ellos parándose en las patas de atrás. Y así es como se ven en algunos dibujos antiguos. Puede ser que de esos garrobos gigantes vengan las leyendas de los dragones.


Ver texto original del libro: