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Personajes

El presidente optimista

By diciembre 2, 2019No Comments

El presidente optimista
Franklin Delano Roosevelt

 

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2010


Esta es la única foto de Roosevelt en silla de ruedas.

 

En 1929, los Estados Unidos sufrieron la mayor crisis económica de su historia. Los bancos cerraban, las compañías quebraban y los campesinos perdían sus tierras. Miles de desempleados hacían fila en las esquinas para recibir un plato de sopa y una tajada de pan brindados por organizaciones de caridad.

En las elecciones de 1932, fue electo presidente Franklin Delano Roosevelt, quien había prometido recuperar la prosperidad que el país había perdido. Roosevelt decía que la culpa de la crisis no la tenía ninguna persona en particular, sino las reglas injustas de la sociedad. Por eso, desarrolló un programa llamado “New Deal”, que en español significa “nuevo trato”, para cambiar la forma en que funcionaba la economía y dar más oportunidad de progreso a quienes estuvieran dispuestos a prosperar por medio del trabajo.

Roosevelt podía ponerse de pie, si alguien lo sostenía. Aquí está hablando por radio, rodeado de enfermos de polio.

En su discurso de toma de posesión, dijo una frase que se hizo famosa: “A lo único que debemos tener miedo es al miedo mismo”. Y seguidamente explicó que el miedo paraliza los esfuerzos necesarios para convertir el retroceso en avance. Como parte del New Deal, Roosevelt creó el primer Seguro Social que hubo en el mundo. Puso fuertes medidas para evitar el abuso de los bancos. Protegió a los campesinos. Creó oportunidades de trabajo mediante la construcción de obras públicas como aeropuertos, carreteras, puentes, represas hidroélectricas, escuelas y hospitales. Y desarrolló otras medidas que lograron levantar de nuevo al país.

Además de estas acciones prácticas, Roosevelt también estableció la costumbre de hablar por radio una vez a la semana, para inspirar optimismo en el pueblo. En medio de los apuros que sufrían, Roosevelt les decía a los ciudadanos que tenían que dar gracias a Dios porque sus problemas eran solo materiales. Pues la pobreza de los valores del espíritu es más difícil de superar.

Roosevelt era hijo único de un hombre muy rico, pero cuando era niño tuvo un maestro llamado Endicott Peabody quien le dijo que la riqueza no era un privilegio, sino que significaba una responsabilidad cristiana de ayudar a los menos afortunados, y ese mensaje no lo olvidó nunca.

En 1935, para descansar, Roosevelt visitó por unos días la Isla del Coco de Costa Rica. En esos mismos días se encontraban allí unos ingleses que andaban con aparatos buscando el tesoro que dicen hay enterrado en esa isla.

Cuando tenía 39 años contrajo una enfermedad que lo dejó en una silla de ruedas. En aquel tiempo se pensó que era poliomielitis y entonces Roosevelt se interesó mucho en ayudar a quienes padecían ese mal. Hoy se sabe que la enfermedad de Roosevelt no era polio sino otro tipo de parálisis. Como a Roosevelt le hizo muy bien nadar para mejorar sus movimientos, creó centros con piscinas y terapistas para los enfermos de polio. Roosevelt fue senador, gobernador de Nueva York y candidato a Presidente. Cuando ganó la elección de 1932 se convirtió en el primer presidente en silla de ruedas.

Los programas de Roosevelt tuvieron éxito y muy pronto los Estados Unidos superaron la crisis económica. Entonces, tuvo la idea de que cada empleado donara voluntariamente y por una única vez diez centavos de su sueldo para ayudar a las personas minusválidas. En Estados Unidos a la moneda de diez centavos se la llama “dime” y por eso el programa se conoce como la “marcha de los dimes”. Los trabajadores colaboraron y con el dinero recolectado se crearon más centros de atención y se investigó mucho cómo prevenir la enfermedad. Hoy en día, gracias en parte a ese esfuerzo, hay vacuna contra la polio.

Roosevelt también fue el presidente al que le tocó dirigir a los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Y ha sido el único presidente de Estados Unidos electo más de dos veces, ya que ganó las elecciones de 1932, 1936, 1940 y 1944.

Por la marcha de los dimes, el rostro de Roosevelt aparece desde 1946 en las monedas de diez centavos de dólar.

Roosevelt es muy admirado porque a lo largo de su vida él tuvo muchas responsabilidades y supo cumplirlas de acuerdo con sus principios. Pero la característica por la que más se le recuerda, es su optimismo en los tiempos difíciles. Él decía que nunca hay que perder la esperanza. Era tan optimista, que toda su vida creyó que algún día iba a poder volver a caminar, aunque nunca lo logró.

Este es el primer “Dime” de 1946, en que aparece el rostro de Roosevelt. Hasta el día de hoy su cara aparece en las monedas de diez centavos de dólar.


Ver texto original del libro: