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Reflexiones

La baraja bendita

La baraja bendita

 

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2004

 


 

Llevaron a un prisionero
ante el jefe del penal,
que de insano sacrilegio,
lo delató un oficial.

Se le acusa, dijo el jefe,
que en la iglesia, ayer temprano,
un guardia lo sorprendió
con la baraja en la mano.

Y el jugar en una iglesia,
lugar que es santo y sagrado,
es un grave sacrilegio
que debe ser castigado.

Antes de ser sentenciado,
¿qué alega usted en su defensa
para justificar tan grave
y horrible ofensa?

Pronto, la voz del preso comenzó así a declarar:
En los años que llevo en este penal
no he recibido visitas ni correspondencia alguna.
Sin amigos, sin familia ni recursos,
sin una voz piadosa que calmara
la soledad de mi largo cautiverio,
sólo ansiaba una Biblia.
Una Biblia que costaba dinero que yo no tenía.
Mis compañeros, tenían en cambio,
barajas donde dilapidaban el poco
dinero que recibían de sus familiares.

Un día, cayó en mis manos una baraja,
que me regaló un recluso
que grave fue enviado al hospital.
Y desde entonces se posesionó
de mí el pensamiento de hacer
de cada carta de aquella baraja,
un pasaje de la Biblia,
y convertir la baraja malévola y viciosa,
en ruta salvadora que condujera
mi alma por el camino del bien.
Por eso, en la iglesia, en mi celda y en todo lugar,
abría mi baraja bendita para estar cerca del cielo
y así apartarme de la triste odisea de mi destino.
Al sorprenderme ayer el guardia en la iglesia,
con la baraja en el piso y arrodillado,
jamás pudo concebir mi propósito.
Él veía en la baraja el vicio, el pecado.

Yo veía lo siguiente:
En el As, un solo Dios Verdadero.
El dos, la Santa Biblia se divide en dos:
el Viejo y Nuevo Testamento.
En el tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El cuatro me recuerda a los evangelistas:
Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
El cinco: las cinco Vírgenes.
El seis, los días que tardó el Señor
para hacer el Cielo y la Tierra.
El siete, que fue el sétimo día en que
descansó después de hacer el mundo.
El ocho, me habla de las personas
que se salvaron en el arca de Noé:
Noé, su esposa, sus tres hijos
y sus respectivas esposas.
El nueve: el pasaje de los nueve leprosos.
El diez, los Diez Mandamientos de la Ley de Dios.
La sota: símbolo de Lucifer,
en sus distintos aspectos del mal,
del placer, el vicio y la corrupción.
El caballo: el Arcángel San Miguel,
con su espada en la mano,
victorioso en su batalla contra del mal.
El rey me recuerda que sólo existe uno,
allá en el alto del cielo, Rey Todopoderoso.
La baraja tiene cincuenta y dos cartas,
como cincuenta y dos semanas tiene el año.
Los puntos de la baraja suman
trescientos sesenta y cinco,
como trescientos sesenta y cinco días tiene un año.
Las cuatro clasificaciones que tiene la baraja:
oro, copas, espadas y bastos,
significan las estaciones del año:
la primavera, verano, otoño e invierno.
Las doce figuras de la baraja
me hablan de los doce meses del año.
Como verá usted, cada carta de la baraja,
un pasaje de la Biblia lleva escrito.
Y por eso la conservo como baraja bendita.
Con esto, dijo el preso, termino mi confesión.
Condenadme, si os lo dicta vuestro justo corazón.

El jefe, de la historia conmovido,
exclamó con emoción:
¡Hijo mío! Eres perdonado.


Ver texto original del libro: