0
Lugares / Países

La fe de una nación

La fe de una nación

 

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2006


Los viajeros al llegar a Norteamérica para comenzar una nueva vida.

 

En los años en que los españoles llegaron a América, la Iglesia de Cristo estaba sufriendo una profunda crisis. La habían invadido la política y el amor al dinero. Los errores que se cometían en nombre de la Iglesia eran tan graves que el sacerdote alemán Martín Lutero y otros religiosos se rebelaron. Al no ser escuchados, se fueron separando de Roma. Se formaron entonces las primeras iglesias protestantes, como la luterana, la calvinista y muchas otras más. Esas comunidades religiosas ya no aceptaron la autoridad del Papa. Para ellos, la única autoridad era la Biblia. Decían que para ser cristiano bastaba con seguir las enseñanzas de Cristo. Y que bastaba la Fe para alcanzar la salvación. Las diferencias entre los cristianos fieles a Roma y los protestantes fueron tan fuertes que en Europa se llegaron a matar entre ellos.

En Inglaterra, algunos grupos protestantes elegían a su pastor entre los vecinos del pueblo. Pero el Rey de Inglaterra, aunque no aceptaba la autoridad del Papa, no quería que las iglesias tuvieran tanta independencia. Él quería nombrar a los obispos y a los pastores. Por eso tuvo problemas con algunos grupos religiosos, como los puritanos. A los puritanos se los llamaba así porque decían que la Iglesia necesitaba una purificación.

En algunos lugares se hicieron tratados de paz con los indígenas.

Un grupo de puritanos decidió abandonar Inglaterra para iniciar una nueva vida en Holanda, un país vecino. Allí trabajaron y vivieron en paz durante años. Pero no querían que sus hijos olvidaran el idioma y las costumbres de Inglaterra. Entonces un grupo decidió emigrar a Norteamérica. Los que se quedaban en Holanda llegarían después.

Se embarcaron en el Mayflower, un viejo barco de vela que antes había servido para transportar mercaderías, como vino y telas. Iban en el barco 102 hombres, mujeres y niños. Al principio el viaje fue tranquilo, pero pronto comenzaron terribles tormentas. Tuvieron que arreglar el barco en medio del mar para poder continuar el viaje.

Llegaron a la costa de lo que hoy es el Estado de Massachusetts. Allí fundaron una pequeña población a la que llamaron Plymouth. Mientras construían sus casas de madera, se quedaron viviendo en el barco. Pronto comenzó el invierno, y por el terrible frío y la falta de cosechas, murió la mitad de los inmigrantes.

Quienes sobrevivieron comenzaron una lucha por la vida en la que sólo había tiempo para el trabajo y la fe. Las familias comenzaban el día con la lectura de la Biblia. Los niños aprendían a leer y escribir con la Biblia. La mujer de la casa escribía en un cuadernito todo lo que pasaba cada día. Esos apuntes se analizaban en familia todos los días y se sacaban enseñanzas de los pequeños éxitos y fracasos. Se buscaba que la vida de todos estuviera de acuerdo con las enseñanzas de la Biblia. Así fue creciendo una población en la que la religión era lo más importante. Hasta para votar había que ser miembro de la iglesia.

Las granjas florecieron con el paso de los años.

Más inmigrantes fueron llegando desde Inglaterra y fundaron otros pueblos. Con el tiempo, algunos se opusieron a que sólo la religión tuviera importancia. Uno de ellos fue el pastor Roger Williams, quien se oponía a que se ocupara sin permiso el territorio de los indios. Y decía que había que separar la Iglesia del gobierno. Por eso lo acusaron de “predicar ideas nuevas y peligrosas contra las autoridades”, y lo expulsaron de la colonia. Fundó entonces una comunidad entre los indios, en una isla que se llama Rhode Island. Allí cada cual practicaba su fe en Dios como quería.

A la región que llaman ahora Pennsylvania llegaron los cuáqueros. La palabra cuáquero viene de una palabra inglesa que significa “temblor”. Les llamaban así porque en sus reuniones religiosas temblaban porque decían sentir la presencia de Dios. No tenían ni edificio para la iglesia ni tampoco pastor. Creían firmemente que, si fuera necesario, Dios elegiría un pastor en sus reuniones.

A pesar de sus diferencias, los grupos religiosos tenían muchas cosas en común. La Fe en Dios era lo más importante. También compartían un gran sentimiento de independencia. Cada pueblo elegía sus propias autoridades, y no aceptaba órdenes de ningún otro gobierno.

Más de cien años después que llegó el barco Mayflower con sus colonos religiosos a tierras de Norteamérica, los jóvenes iban perdiendo el interés por la religión. A medida que invadían nuevas tierras, los pobladores se aislaban más y más. Así se hacía muy difícil hacer reuniones religiosas. La religión iba perdiendo importancia.

Fue entonces que comenzó un movimiento al que llamaron El Gran Despertar. Era un movimiento de renovación cristiana. Sus predicadores eran hombres que conocían a fondo la Biblia. Hacían grandes reuniones religiosas. Las familias llegaban en carreta o a caballo hasta el lugar de la reunión. Allí levantaban tiendas de campaña. En un gran campamento, pasaban varios días oyendo a los predicadores. Con un lenguaje sencillo y sin ninguna ceremonia, los predicadores se hacían entender fácilmente. Algunos asustaban por su severidad.

Una celebración del Día de Acción de Gracias.

Con el pasar de los años llegaron de países como Italia muchos cristianos fieles a Roma. Aunque al principio los protestantes desconfiaron de ellos, pronto aprendieron a convivir.

Hoy en día, la valentía de los primeros inmigrantes y sus ideas religiosas están muy presentes en los Estados Unidos. Todos los años hay una gran fiesta nacional para recordar la primera cosecha que recogieron los fundadores de Plymouth. Es el Día de Acción de Gracias, el cuarto jueves de noviembre. Aunque el país es muy grande y las familias a veces se han dividido, hacen un esfuerzo por reunirse. Esa fiesta es para ellos tan importante como la Navidad.

El sentimiento de independencia de las primeras comunidades religiosas ha hecho que los diferentes estados puedan hasta tener sus propias leyes. Y la mayoría de los norteamericanos opina que el Presidente debe ser una persona muy religiosa. La Fe Cristiana que llegó con el viejo Mayflower está en las raíces de la gran nación norteamericana.


Ver texto original del libro: