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Animales

Las luciérnagas

By febrero 18, 2020No Comments

Las luciérnagas
Pequeñas estrellas de la tierra

 

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2005


Esta luciérnaga grande es la asesina “mentirosa” que se come a los machos de otra especie más pequeña.

 

Al terminar el verano aparecen en nuestras tierras millones de luciérnagas. Muchos poemas y hasta canciones se han escrito en honor a esas pequeñas luces nocturnas. Y no hay niño que no haya tratado de atraparlas por lo menos una vez.

Estos luminosos insectos, pertenecen a la familia de los escarabajos. Existen en muchas partes del mundo y se conocen más de 2 mil especies distintas.

Nacen de huevos. Al principio tienen forma de gusanos y se les conoce como gusanos de luz o de fuego. Tienen a los lados, a lo largo de todo el cuerpo, unas filas de lucecitas, que brillan con más intensidad si se les molesta o se encuentran con algún enemigo. Se alimentan de caracoles, babosas, gusanos y de algunas larvas de otros insectos.

Después de un tiempo se entierran y se convierten en larvas. Allí echan sus alas y terminan su desarrollo.

El tiempo que vive el insecto adulto es muy corto. Puede ser de unas semanas, apenas lo suficiente para aparearse y poner los huevos.

A la luz de las luciérnagas se le dice luz fría, pues despide un calor muy débil. La luz fría se produce con dos sustancias distintas que están en el cuerpo de esos animalitos que se llaman luciferina y luciferasa. Cuando se mezclan con el aire se produce la luz. Gracias a esa luz, se reconocen el macho y la hembra de una misma especie pues cada especie tiene sus propias señales de luz.

La gran mayoría de las luciérnagas son insectos nocturnos. De día se esconden entre las matas.

Las señales se repiten hasta que el macho encuentra a la hembra. Por ejemplo, en una especie el macho prende y apaga su luz dos veces seguidas en un segundo. Luego la hembra le responde con un solo pequeño chispazo de luz. En cambio, el macho de otra especie prende y apaga su luz ocho veces seguidas en cuatro segundos y la hembra de esa especie le responde prendiendo y apagando cinco veces.

Ese diálogo de luces comienza conforme el Sol se va escondiendo. Las luciérnagas machos empiezan a volar lentamente haciendo señales con su luz. Vuelan de 1 a 2 metros por encima del suelo. Las hembras raramente vuelan y más bien permanecen entre la vegetación. Si el brillo del macho llama su atención, ella le responderá con su luz. La respuesta de la hembra puede ser reconocida por el macho a una distancia de hasta 90 metros.

Sin embargo, las señales de las hembras pueden ser peligrosas. Dentro del gran número de especies que existe, hay una especie de luciérnagas grandes que se aprovecha de esas respuestas para alimentarse. Es una luciérnaga que puede devorar a varios machos en una sola noche. Oculta en el césped imita las señales de una de las hembras pequeñas. El macho reconoce la señal de su especie y se dirige directamente hacia ella. Pero en lugar de encontrar a su pareja, se encuentra con una luciérnaga más grande, que en un instante lo atrapa y se lo come.


Ver texto original del libro: