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Pueblos / Costumbres

Las zonas azules

By octubre 28, 2019enero 21st, 2020No Comments

Las zonas azules

 

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2018


Las verduras frescas, cocidas o en ensalada, son una parte fundamental de la dieta en las Zonas Azules.

 

En los tiempos actuales se están dando muchos cambios en la forma de vida de nuestros pueblos.

Ha cambiado el tipo de alimentación, que ya no es tan natural como antes. También ha cambiado la vida en familia y la participación en grupos y asociaciones comunales o religiosas, porque la mayoría de las personas tienen menos tiempo libre. El contacto con la naturaleza en las labores del campo también cambió, porque mucha gente se ha ido a vivir a las ciudades o ha dejado de trabajar en labores agrícolas. La vida en las ciudades hace más difícil las diversiones al aire libre, la actividad física, la tranquilidad y el descanso. Y han cambiado los principios morales y los valores espirituales.

A pesar de los avances de la ciencia y de la medicina moderna, en muchos lugares estos cambios en la manera de vivir impiden que la gente viva sana y feliz.

Este señor de Nicoya, con más de 100 años cumplidos, disfruta de un paseo a caballo todas las mañanas.

Sin embargo, en el mundo hay algunas comunidades donde las buenas costumbres de sus habitantes han hecho que lleven una vida sana y llena de actividad. Muchos superan los cien años de edad disfrutando a plenitud de sus facultades físicas y mentales.

A estos lugares se los conoce como las Zonas Azules desde que fueron identificados y dados a conocer por el señor Dan Buettner, destacado periodista de la revista National Geographic. Él, junto con su equipo de colaboradores, los ha visitado uno por uno, compartiendo conocimientos y experiencias con sus pobladores.

El señor Buettner menciona en sus publicaciones cinco lugares que están situados en diferentes regiones y continentes. Estos son: Okinawa en Japón, Ikaria en Grecia, Nuoro y Ogliastra de Cerdeña en Italia, Loma Linda en Estados Unidos y Nicoya en Costa Rica.

Estos lugares son muy diferentes entre sí. Pero Dan Buettner y sus colaboradores encontraron que existen ciertos hábitos de vida parecidos en todos ellos. Algunos estudiosos llaman a esos hábitos “las claves de la longevidad” porque se cree que ayudan a vivir muchos años.

A continuación resumimos estas razones por las que muchos de sus habitantes superan los cien años de vida, llenos de salud y vitalidad. 

Esta es la iglesia de Nicoya, Costa Rica. La comida, la vida sana y las buenas relaciones entre las personas de la comunidad son algunas de las razones por las cuales hay tantos nicoyanos que viven muchos años.

La actividad física que implique movimientos naturales del cuerpo. Caminar, andar en bicicleta y realizar labores propias de la vida en el campo, en el jardín y en el hogar, todos los días, es una de sus principales claves para mantener una muy buena condición física.

La alimentación sana y variada es otro hábito de gran importancia. Los habitantes de las Zonas Azules acostumbran consumir muchas frutas y verduras frescas de producción local durante el día. Quienes pueden hacerlo las cultivan en sus propias huertas. También las leguminosas, como los frijoles, judías, lentejas o garbanzos, y las frutas secas son parte de la dieta de esas personas. Y además, según el lugar donde está localizada cada Zona, se destaca el consumo de tubérculos como el camote o el boniato, la tortilla casera de maíz, el aguacate, la avena, las almendras, el ajo, el arroz integral, el limón, la miel de abeja, el café, el té verde, el aceite de oliva y el vino tinto de uva.

En la mayoría de las Zonas Azules la gente come más pescado que otras carnes. Por lo general, cuando comen carne de cerdo o de res lo hacen unas cinco veces al mes, en porciones no mayores al tamaño del puño de la mano. Algunos reservan la carne solo para celebraciones especiales. En Loma Linda, California, hay un grupo religioso que se llama adventista. Los adventistas son vegetarianos, es decir, que nunca comen carne.

Desde muy pequeñas, las mujeres de Okinawa forman grupos de amigas que se mantienen unidas toda la vida para ayudarse. Las mujeres de Okinawa son las que más años viven de todo el mundo.

Comer lo necesario para sentirse satisfecho pero no hasta llegar a estar completamente lleno. Comer demasiado, además de favorecer la obesidad, hace que durante la digestión se consuma mucha energía, pudiendo llegar a producir cansancio y sueño. En Okinawa, por ejemplo, la mayoría de la gente come nada más que lo necesario para satisfacer el hambre. Y no se trata solamente de comer lo necesario, sino también de evitar aquellos productos que le causan daño al organismo.

La comida más importante del día debe ser la de la mañana, el desayuno. Al mediodía debe reducirse la cantidad y por la noche, en la cena, conviene comer algo liviano y en pequeñas porciones.

No dejarse dominar por el estrés, la tensión o la prisa es también una buena enseñanza que nos dejan los habitantes de las Zonas Azules. Durante el día hay que tener momentos de descanso, paz y tranquilidad, para desconectarse de las preocupaciones y cargarse de energía positiva para hacerle frente a las tareas. La meditación, la oración o tan solo tomar una siesta ayuda a lograr ese propósito.

En la mayoría de las Zonas Azules hay montañas y terrenos quebrados. Por eso las personas tienen que caminar en lugar de usar vehículos.

La vida en familia, donde lo más importante es el amor, la comprensión y la armonía entre todos sus miembros es otra característica importante. La vida en familia fortalece a las personas y las orienta a colaborar, a perdonar y a sentirse optimistas y con esperanza.

Participar en actividades sociales, comunitarias y tener amigos con propósitos comunes, tanto en el campo material como en el espiritual. Una actitud comprensiva, abierta y generosa hace que las personas se integren a grupos comunitarios o religiosos. Esta forma de integrarse a la comunidad genera actitudes sanas, con efectos muy positivos para la vida personal y de las comunidades.

Este señor de Loma Linda, California, a pesar de su avanzada edad, todavía disfruta zambulléndose y nadando en una piscina.

Tener un propósito por el cual vivir al empezar cada día. Los habitantes de Okinawa lo llaman “Ikigai” y los de Nicoya “Plan de Vida”. Esto se entiende como “la razón por la cual me levanto todas las mañanas”. El tener este sentimiento es algo que, según se dice, le añade hasta siete años a la esperanza de vida de los habitantes de las Zonas Azules.

Por sus valiosos conocimientos sobre los buenos hábitos, Dan Buettner y su grupo de colaboradores reciben solicitudes de ayuda desde distintas partes del mundo. Les piden ayuda para enfrentar padecimientos o enfermedades que afectan la salud y el bienestar de su gente. Los resultados de su trabajo en diferentes lugares del mundo son sorprendentes. Ellos buscan soluciones que tomen en cuenta los problemas y la manera cómo viven en cada lugar.

De todo lo anterior podemos llegar a la conclusión de que, como seres humanos que somos, siempre es importante tratar de superarnos, aprendiendo, para lograrlo, de los buenos ejemplos. Y las Zonas Azules, nos están dando un valioso ejemplo para alcanzar una vida más plena, con mejor salud y mayor bienestar.

Las frutas y verduras que come la gente de las Zonas Azules son productos frescos, cultivados por ellos mismos o comprados en los mercados de la comunidad.


Ver texto original del libro: