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Pueblos / Costumbres

Tejiendo el tiempo

By febrero 5, 2020No Comments

Tejiendo el tiempo

 

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2005


 

 

 

La forma cuadrada del huipil representa la Tierra. Las cuatro esquinas de la tela indican el Norte, el Sur, el Este y el Oeste. Es un símbolo para proclamar su fe en el equilibrio y la armonía de la creación.

Una abuela, su hija y su nieta están arrodilladas sobre sus esteras. La madre y la abuela están tejiendo con hilos de colores en sus telares. La niña está allí para aprender. Aprenderá a seguir tejiendo la historia de su pueblo, que comenzó hace aproximadamente 4 mil 500 años.

Los mayas de hoy son los hijos de los mayas de ayer, y con los dibujos y los colores que usan en los tejidos de su ropa, han ido pasando de generación en generación sus costumbres, sus creencias, sus leyendas, su manera de entender el mundo y el universo.

El pueblo maya vive en México en las zonas de Campeche, Yucatán y Chiapas. Pero también se encuentran en Belice y en una parte de Honduras y El Salvador. En Guatemala viven en todo su territorio unos 6 millones de mayas.

Todo el pueblo maya está repartido en grupos distintos, que se conocen con el nombre de particiones. Cada partición tiene su propio nombre, su propio idioma o dialecto, su propia forma de vestir y sus propias costumbres. Sin embargo, todos esos grupos tienen su origen en un tronco común.

Para los mayas la naturaleza está constantemente transformándose y ayuda al hombre a cambiar. Los bordados de flores y plantas nos hablan del amor y respeto que sienten los mayas por la naturaleza.

Sus prendas de vestir son verdaderos libros abiertos. En ellas se puede encontrar el pasado, el presente y la esperanza del futuro. Sin embargo, ese enorme conocimiento bordado en sus telas de algodón, sólo lo pueden leer ellos. Nosotros, los que no pertenecemos a ese pueblo, sólo podemos acercarnos un poco a su mundo, y admirar con respeto toda esa belleza y colorido, pues estamos muy lejos de poder entenderlo completamente.

Para el mundo maya los colores tienen un significado especial. El color blanco es el Norte. Allí es donde nacen las nubes y la lluvia. El amarillo es el Sur, el lugar de donde vino el maíz. Es el color que une al cielo y a la Tierra. Es símbolo de la fertilidad y de la ciencia. Al Este lo representan con el color rojo, que es el color de la esperanza. También representa la salida del Sol y la luz de la eternidad. Y al Oeste le corresponde el color negro, donde termina el día y también en donde comienza el descanso, la paz y la tranquilidad.

Los dibujos de animales ayudan al hombre a descubrir los misterios de la naturaleza, pues ayudan a comprender los instintos y muchos sentimientos como la prudencia, la nobleza y la discreción.

Tal vez lo más distintivo son los huipiles que usan las mujeres, que son una especie de blusa. Sus colores y sus diseños sirven para que los distintos grupos mayas se reconozcan entre sí pues indican el pueblo al que pertenecen. Pueden también indicar el cargo religioso o social que ocupan dentro de su pueblo. O pueden reflejar la manera en que entienden el mundo y el universo. También pueden mostrar el momento que están viviendo, que puede ser el de todos los días o el de alguna ceremonia religiosa. Una señora indígena dijo una vez: “En este huipil llevo grabado todo lo que padecí y gocé en los primeros 40 años de mi vida.

Estas seis flores rojas son los corazones de mis abuelas, de mi madre y de mis tres hermanas que ya murieron. Estos muñequitos son mis hijos, nueve que he tenido y se distinguen los que no se lograron, porque llevan una planta de maíz, es decir, que ya se fueron a alimentar la tierra… Éste es el árbol de la vida y de la muerte, y yo estoy en su centro porque aquí ando cumpliendo mi destino. Yo voy a labrar otro huipil con más cosas que he vivido y cuando me muera, me vestirán con los dos. Uno encima del otro. Cuando suba al cielo, no más de verlos ya sabrá Dios de qué me ha de enjuiciar”.

Para los mayas es muy importante tener una idea muy clara del universo, de la naturaleza y de la historia de su pueblo.


Ver texto original del libro: