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Animales

Tratando de entender

By noviembre 29, 2019No Comments

Tratando de entender

 

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2010


 

 

Hace más de 30 años, en el año 1977, recibimos la carta de un señor de Siquinalá, en Guatemala, que decía así:

“Oí en un programa que el armado no puede matar a una culebra. Yo les digo que sí mata culebras. Él pega un brinco y cae de espalda con gran fuerza encima de la cabeza, lo hace varias veces, hasta que mata a la culebra”.

Después de esa carta no hemos recibido otra que nos diga que el armado o cusuco puede matar una culebra saltándole encima. Pero sí hemos oído que otras personas dicen lo mismo. Dicen que han visto cómo el armado se mete dentro del caparazón y después da un gran salto. El salto puede ser de más de un metro de alto y al caer golpea la cabeza de la culebra hasta matarla.

Es difícil imaginar que un cusuco mate las culebras así. Hay quienes dicen que puede atacar y matar culebras pequeñas porque le sirven de alimento. Pero que no creen que pueda matar una culebra golpeándola con la concha. En fin, no falta quien diga: ver para creer.

También nos han contado que las culebras pueden paralizar a otros animales con su mirada. Algunas personas dicen que de esa forma una culebra grande, como esas que llaman boas, puede paralizar hasta tigres. La culebra se le queda mirando al tigre fijamente, y el tigre no se mueve. La culebra se le va acercando lentamente, y el tigre sólo puede lanzar como un aullido. Y así la culebra termina atrapándolo.

Las personas que no creen que eso sea cierto dicen que la mirada fija de la serpiente no tiene ningún misterio. Dicen que las culebras no tienen párpados, y por eso tienen una mirada muy fija hasta cuando duermen. Dicen que cuando atacan a un animal pequeño, como por ejemplo un ratón, el ratón puede quedar como paralizado. Pero es porque el miedo hace que los músculos no le funcionen y no se pueda mover.

¿Y qué decimos nosotros, los de Escuela para Todos? Decimos que muchas cosas que suceden en el campo las ignoramos los que vivimos en la ciudad.

Pero ya ahora se sabe que ciertamente muchas serpientes inmovilizan a sus presas con sólo la mirada. Puede ser por el miedo que causan o por algo que no entendemos.

También decimos que el señor que nos escribió de Siquinalá contando lo del armado no estaba mintiendo. Nos decía una verdad. Nos contaba algo que él vio hace más de 30 años y que no hemos olvidado. Lo que pasa es que es difícil entenderlo. También hay personas que no aceptan todo lo que dice el Almanaque de Escuela para Todos porque es difícil entenderlo. Pero créanos: también nosotros tratamos de decir sólo la verdad.

Sigamos, pues, tratando de entender.


Ver texto original del libro: