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Religión / Biblia

Yo soy la verdad…

By febrero 5, 2020No Comments

Yo soy la verdad

Del Libro Almanaque Escuela Para Todos 2005


Reunión de redactores en el corazón de Escuela para Todos. Se le llama “corazón” al recinto en el que se guardan todas las cartas recibidas.

 

 

Escuela para Todos está cumpliendo 40 años. El 12 de octubre de 1964 se escuchó el primer programa de radio. Un año después se publicó el primer Libro Almanaque.

A los colaboradores más antiguos les gusta recordar esos primeros tiempos. Recuerdan sus alegrías al recibir las primeras cartas, pero también recuerdan las angustias que siempre acompañan al trabajo cuando se quiere cumplir a cabalidad. Y así recordaron una pregunta que se repitió durante los primeros años cientos de veces. Tal vez algunas veces se contestó mal, en otras ocasiones algo mejor, y tal vez nunca completamente bien.

La pregunta era ésta: Díganme cuál es la religión verdadera.

Fotografía de una pintura de Martín Lutero.

En Escuela para Todos siempre han trabajado personas que vienen de diferentes países y personas que pertenecen a diferentes religiones. Pero todos han sido creyentes y nunca se aceptó una respuesta o un artículo que negara la fe absoluta en un Dios Creador. Sin embargo, todos sentían que no podían contestar esa pregunta debidamente. Entonces un día, un compañero chileno dijo estas palabras que nunca se olvidarán en Escuela para Todos: “La única Verdad es Dios”. La única religión verdadera es aquella cuando el corazón humilde se entrega sin condición alguna al amor de Dios. Pues religión, como lo indica la palabra, no es otra cosa que volver a ligar. Ligar al ser humano con Dios.

Estos recuerdos de la pequeña historia de Escuela para Todos nos llevaron a pensar en la larga historia de nuestros países de Centroamérica. En el año 1502 los españoles desembarcaron por primera vez en la costa de Centroamérica. Lo hicieron en Punta Caxinas, que hoy en día se llama Puerto Castilla, en Honduras. Allí celebraron una misa. Fue el primer culto cristiano que se celebró en nuestras tierras de Centroamérica.

Luego siguió la conquista. Fueron años amargos y sangrientos. Fue una lucha cruel entre los que defendían sus tierras y los que las pretendían para España. Pero en medio de ese horror también brilló la luz de la misericordia de Cristo. Algunos misioneros que venían con las tropas españolas eran hombres sabios que se interesaron en la religión de los indígenas. Comprendían que todos los pueblos del mundo tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo que todos habitaran la faz de la Tierra. Y fueron esos misioneros los que lograron que en medio del odio y la violencia fuera aceptado el evangelio de Cristo, el evangelio del amor, por cientos de miles de indígenas.

La Iglesia Ortodoxa se separó de Roma unos 5 siglos antes de la Reforma. Es la iglesia más parecida a la Católica y las dos han avanzado mucho en el camino de la unión.

Mientras tanto, allá en Europa crecía una revolución dentro de la Iglesia. Había mucho descontento pues se estaban cometiendo graves desafueros y abusos por parte de algunos jerarcas de la Iglesia y además se daban compromisos políticos.

Era tan grave la situación que varios sacerdotes de distintos países amenazaban con separarse de la autoridad de Roma. El sacerdote alemán Martín Lutero intentó cambiar las cosas. Él era un sacerdote muy conocedor de las Sagradas Escrituras y de las leyes de la Iglesia. Desesperado por la situación acusó, imploró y luchó por una reforma. Quería una iglesia más apegada al Evangelio y menos mundana. Pero en aquel momento no se le comprendió. Y en el año 1521 fue desterrado de su tierra y de la Iglesia.

Sin embargo, la revolución en la Iglesia no cesó, llegando hasta la lucha armada de unos cristianos contra otros.

Desde el destierro, Lutero trató de calmar los ánimos, pues no quería dividir la Iglesia sino reformarla. Pero la revolución siguió su camino y a partir del año 1529 la Iglesia nacida de ese deseo de reforma se separó de Roma. Se le llamó Protestantismo porque había nacido de la protesta.

En el año 1534 se separó de Roma también la Iglesia de Inglaterra conocida como Iglesia Anglicana, que se volvió a dividir en el año 1740. De esta división nació la Iglesia Presbiteriana. Asimismo, de ese descontento surgieron otros movimientos independientes. Nacieron Iglesias como la Bautista y la Metodista. Y con el correr de los años fueron apareciendo varios más que se separaron de Roma.

Culto celebrado en Alemania en setiembre de 2003, para pedir a Dios que las Iglesias cristianas se vuelvan a unir. Presentes el representante de la Iglesia Ortodoxa, el de la Iglesia Católica y el de las Iglesias Evangélicas.

En Centroamérica el grupo más grande de cristianos son los católicos. Y el grupo más grande de cristianos separados de Roma lo forman las llamadas Iglesias Evangélicas. La gran mayoría descienden de la Iglesia Bautista ya que es la Iglesia cristiana más numerosa de los Estados Unidos con más de 100 millones de fieles en el mundo. Aquí en Centroamérica se reúnen en comunidades independientes que muchas veces se siguen dividiendo, pues defienden sobre todo la libre interpretación de la Biblia y rechazan cualquier autoridad central ajena a cada una de ellas. Pero todas estas religiones son cristianas, reunidas alrededor de la misma fe y de la misma esperanza en Cristo Jesús el Mesías.

Aquí en Centroamérica viven fieles de casi todas las religiones del mundo, cristianas y no cristianas. Sin embargo, Escuela para Todos siente que es su deber, y también su anhelo, conocer más a fondo la religión que profesan muchos de los pueblos indígenas. Pues por la amargura de la conquista muchos no pudieron aceptar la religión cristiana. Y creció un gran silencio. Un silencio que es como un muro que oculta y resguarda los tesoros de un lejano pasado. Quisiéramos mirar un poco más a través de ese muro de silencio para amar y respetar. Y también queremos pedir a todos los cristianos de estas tierras, sean católicos, evangélicos, bautistas, metodistas o de cualquier otra denominación que nos respetemos profundamente. Si nos decimos cristianos, debemos tener presentes las palabras de Jesucristo, “en esto reconocerán que ustedes son mis discípulos: en que se aman los unos a los otros”.


Ver texto original del libro: